Camino a la India
Hoy es el segundo intento por despegar hacia mi viaje a la India, el avión no pudo despegar ayer, así que después del engorroso trámite de entrar al aeropuerto, documentar maletas, abordar el avión, tuve que salir del avión, recoger mi equipaje, pasar nuevamente migración y dirigirme al mostrador de la aerolínea para que me pudieran cambiar todo el viaje.
La antigua Vane habría entrado en crisis, es la segunda vez que viajo sola en mi vida así que no tengo demasiada experiencia y esta vez voy a viajar 15,000 kilómetros a una tierra completamente desconocida, en donde no hablo el idioma. Pero ayer todo fluyó, cuanto he cambiado en poco más de un año, he aprendido a estar presente, sigue siendo un reto pero cuando entiendes los beneficios no puedes parar, la vida se resuelve con más calma y eres mucho más feliz.
Así que tomé mi teléfono y me conecté a mi clase de semiología que resultó que era justo a la hora en la que yo estaba esperando mi maleta y fue como si el universo lo hubiera planeado todo, hablamos de vivir presentes, de no dejar que nuestra memoria contamine la experiencia, de no entrar en crisis ante situaciones que salen de nuestro control, a aprender a buscar siempre lo bueno en todo lo que nos sucede.
Así que lo bueno: Me dieron una noche de hospedaje en Ciudad de México, me cambiaron todos los vuelos para el siguiente día, me regalaron cupones para comer y mis vuelos serán 3 en lugar de 4. Dos escalas del vuelo original estaban tan apretadas que no sabía si iba a perderlas e iba a estar tratando de arreglar mi llegada en otros países, sin garantías, me bajaron de un avión con falla mecánica cosa que se agradece.
Así que tomé este nuevo trato que la vida me ofrecía y con mis cupones me fui a cenar a la Mansión después de dejar mis maletas en el camino real del aeropuerto. Pedí una ensalada cesar que me pareció gloriosa, terminé mi clase de semiología, me despedí de mis compañeros y me fui a dormir en una deliciosa cama de hotel.
Amanecí descansada, escuché algo de música mientras me bañaba y ya estoy de nuevo dentro del aeropuerto, fresca y lista para emprender el vuelo de este viaje tan trascendental para mí.
¿Qué me depara en esta travesía? No lo sé, lo único que se es que en cualquier cosa que suceda buscaré las perlas de la experiencia, intentaré estar presente en cada unidad psíquica de tiempo.
Intenté iniciar este blog hace muchos años tratando de contar en él los viajes que hacía, me considero muy afortunada he tenido la oportunidad de viajar por el mundo, crear una empresa, tener amor, amistad pero tuve una familia y una infancia que me representó muchos retos emocionales, así que aunque el universo no paraba de mandarme posibilidades yo no estaba presente para ellas. ¿Cómo podría haberlo estado después de haber vivido sometida mis primeros años a tanto miedo y dolor?
Afortunadamente también tuve mucho apoyo, inspiración y conocimiento de mis padres y eso me ha traído hasta aquí, a todo lo que se y entiendo hoy, así que estoy presente para esta vida. Sea la que sea y venga lo que venga hoy estoy aquí. Algún día contaré los caminos pasados, pero hoy lo único importante es contar el presente y estar presente para mí.
Bienvenido Viajero, nos espera una gran travesía, espero que mi viaje te inspire a encontrar tu propio camino.

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