Dios me ha pedido un techo
Hace un par de semanas, aunque parece una eternidad, viví algo que me descolocó profundamente. Un evento del que me he negado a hablar o escribir fuera de mi círculo más cercano ( que, en realidad, es muy pequeño). Alguna vez leí que, al mencionar los fantasmas, estos pierden fuerza. Eso intento ahora. Para dar contexto, lo primero que debo admitir es que, en los últimos dos años, descubrí algo esencial: tengo un perfil altamente adictivo. Sustancias, personas, trabajo... me vuelco hacia todo con demasiada...